Edad al primer parto en vaquillonas lecheras

En las lecherías, el costo de las hembras de reemplazo tiene una magnitud considerable, y a pesar de ello, pocas veces se le presta atención a la eficiencia del proceso. Uno de los indicadores más importantes en este sentido es la edad a la que paren las vaquillas por primera vez. Esto depende de su crecimiento y del criterio para darles servicio junto a la eficiencia reproductiva.

¿Cuál es la edad al primer parto recomendada? Varios autores sugieren que para la raza Holstein el óptimo se encuentra entre los 21 y 24 meses.

¿Cuál es la edad al primer parto en las vaquillonas de las lecherías de la provincia de Córdoba? En un estudio recientemente publicado (Turiello et al., 2020), encontramos que el 50 % de las vaquillonas pare por primera vez con 27 meses o más. Pero al analizar los indicadores por establecimiento, vimos un amplio rango de medianas: entre 23 y 36 meses. Esto quiere decir que algunos establecimientos, probablemente a través de monitoreo y control de este indicador, se encuentran más cerca de los valores recomendados.

Pero, ¿qué implicancias tiene la demora en la edad al primer parto? Hay resultados diversos en relación al resultado en producción de leche durante la primera lactancia. En nuestro estudio, si bien en primera instancia, la mayor edad parece favorecer la producción de leche, este aumento en la producción se da durante solo unos 4 meses, donde aparentemente, la vaquillona debe continuar su crecimiento, que anteriormente no fue favorecido. Por otro lado, en relación a la performance reproductiva, las vaquillonas que paren más jóvenes, tienen un periodo de abiertas menor. Este beneficio en términos reproductivos, sumado al ahorro de dinero que implica un periodo de recría más corto, superan ampliamente al beneficio por el aumento de la producción de leche. El beneficio económico de que las hembras lleguen al 1er parto a la edad recomendada en nuestro estudio fue entre 100 y 235 usd por animal.

Como consultores nos cabe la responsabilidad de monitorear este indicador, y de intentar llevarlo a valores cercanos a los recomendados; siempre acompañado del control del crecimiento y desarrollo de las hembras.

El artículo completo se encuentra en este enlace.

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